martes, 10 de marzo de 2009

Capitulo 2

Capítulo II.

A la mañana siguiente, Alejandro sin esperárselo pudo retirarse temprano de la oficina, lo que le dio tiempo de ir a buscar a Zack y salir a darse una vuelta en la plaza, desde la madrugada que pensaba en Claudia, el hecho de haber pensado en su cuerpo bajo el de él, lo hizo tener sueños de todo tipo con ella.
Cuando llevaba unos pocos pasos, comprendió que seguiría pensando en ella, lo más probable que toda la semana. Era extraño esa tarde hacia calor, cuando viera un vendedor, compraría una botella de agua, no comprendía pero Zack desde que salieron del departamento estaba ansioso.

Claudia conversaba con uno de sus amigos de la infancia, Cristopher, la acababa de invitar a su aniversario de matrimonio, sin embargo, para ser sincera no tenía muchas intenciones de estar con mas personas, tenía que pensar en la reacción que tuvo ayer con Alejandro y aunque no le gustaba, para futuro debería tener cuidado con lo que decia.

Aloejandro cuando encontró un vendedor de bebidas se detuvo a comprar una, pero Zack comenzó a correr e hizo que votara la botella en las manos del vendedor. Zack a unos cuantos pasos, se lanzo sobre una mujer, lo que hizo que el libro que leía saltará lejos y su falda se le subiera sobre las piernas cuando cayó al pasto.
- Zack suéltame- Alejandro notó que la mujer que acababa de votar Zack era Claudia, de cierta forma cuando vio la pequeña prenda que cubría su feminidad bajo la falda, se éxito, ahora que noto la presencia de Claudia su cuerpo se tenso de forma notable, saco a Zack y la abrazo.
- Claudia…
- Pasa algo…
- Me alegra verte.- la soltó y la miro con deseo
- Porque me miras… como si…
- ¿Cómo te acabo de mirar?
- No soy un helado.
- De eso ya me di cuenta, y aunque no lo creas no tengo intenciones de comer un helado luego de verte.
- No soy comestible Alejandro.- Claudia se arrodillo y comenzó a limpiar las cosas que Zack le hizo votar, si Alejandro quería conversar con ella tendría que tirarse al pasto para hacerlo, Alejandro noto que Claudia no se levantaría y como siempre lo hacía soltó a Zack y puso su cabeza en una de las piernas de Claudia, la joven comenzó a leer y le acaricio el cabello a Alejandro, Claudia siempre lo hacía, y Alejandro siempre tenía la costumbre de poner su cabeza así. Pero algo en su cuerpo no le permitió que se quedaran de esa forma, Claudia comenzó a levantar las cosas que había dejado caer. Alejandro se las quitó y comenzaron a caminar juntos.
- Se te quito el enojo conmigo
- Yo no estoy enojada contigo Alejandro

- Pero anoche no mostraste eso
- Yo no estaba enojada, además te recuerdo que entre tú y yo no existe nada por esa razón no puedes creer que tenemos algo.
- Pero parecías celosa.
- ¿yo?
- No la vecina.- Alejandro le dijo con tono burlón
- Bueno si te gustan las ancianas, puede ser.
- Eres una mala mujer.- llegaron al auto de Claudia, cuando se dejo caer en el asiento delantero, Alejandro deposito las cosas en el asiento del copiloto, Claudia no pudo evitar sentir su aroma y su respiración cerca de su cara. Le abrocho el cinturón y le beso la frente. – te veré el sábado. Te pasare a buscar, descansa.
- Tu también.

Cuando Claudia se fue, Zack comenzó a ladrar, Alejandro le acaricio las orejas y le comento como si él pudiera comprenderlo
- No te preocupes, espero que algún día viva con nosotros.



Alejandro, llego antes de la hora que quedaron de acuerdo, solo tenía intenciones de volver a verla, como lo presintió paso una semana difícil, cuando iba camino a casa de Claudia paso por una florería y le compro un ramo , solo esperaba que se pusiera el vestido que le regalo, la noche anterior, soñó que Claudia lo llevaba puesto, pero cuando llegaban al departamento él se lo quitaba con toda la delicadeza posible y aunque no era un monje, tenía la intensión de que está noche durmiera a su lado, pero antes le diría que la amaba.



Claudia se miraba en el espejo con aprobación, el color le quedaba impresionante, su piel morena la destacaba dentro del vestido lila, se decidió por un maquillaje sobrio y por un peinado sencillo.
El vestido de seda tenía un escote un poco pronunciado, y le caía sobre las rodillas, los zapatos en punta alargaba sus piernas. Desde la mañana estaba nerviosa luego de que Alejandro le dijera a qué hora iría por ella, no pudo comer nada ya que los nervios no se lo permitieron. Pero tenía la intención de disfrutar de la velada, solo esperaba que nada se lo impidiera.
Cuando se vio por última vez en el espejo, escucho que alguien golpeaba la puerta, solo alguien la golpeaba de esa manera y era Alejandro.
- Flores para una flor.- Alejandro se tapaba la cara con el ramo que puso entre medio de ambos, y Claudia no pudo notar su mirada de aprobación o de rechazo.
- Tomare un chal y podremos salir en seguida.- Claudia tomo la flores y un poco molesta las dejo sobre la mesa, ya las pondría en agua cuando volviera. Cuando regreso tomo las llaves y dejo la luz de afuera encendida.
- Te ves bella.- le dijo Alejandro cuando la ayudo a cerrar la puerta.
- Gracias, adonde iremos
- Es una sorpresa.- la ayudo a sentarse, espero que se acomodara y cerró la puerta cuando llego a su lado, Claudia trato de llevar una conversación agradable, pero Alejandro se mostró un poco molesto cuando le consulto por su semana laboral.


Un buen recorrido del camino, no hablaron de nada y Claudia comenzaba a preocuparse, Alejandro la llevo a un restaurante de comida italiana, a Claudia le encantaba la comida italiana, un anfitrión los recibió y los guío a una mesa cerca de una ventana de donde podrían apreciar la luna que esa noche brillaba como nunca.
Alejandro tomo una copa del vino que el anfitrión acababa de servir y espero a que Claudia hiciera lo mismo.
Esa noche tenía la intención de decirle todo lo que sentía por ella.
- Quiero que hagamos un brindis.
- ¿un brindis?
- Si, por tu cumpleaños y…- le tomo la mano y se la beso.- y por la mujer más bella que está sentada conmigo.
- No tienes que mentirme.- Claudia bebió un poco de su vaso, lo miro y dejo el vaso a un lado.
- ¿mentirte?, no Claudia, nunca lo haría, te quiero mucho para hacerte daño.
- Gracias, creo…
- Sabes.- Alejandro notando que Claudia se había enojado un poco, trato llevar la conversación a otro sentido.- Catalina, me llamo ayer para decirme que la fuéramos a ver.
- Milagro, creo que luego de su matrimonio no la hemos visto muy seguido.
- Se separo.- noto que Claudia se sintió mal por el comentario y agacho la mirada
- Creo que soy una tonta sin sentimientos… pero la verdad no me sorprende.
- Lo sé, Catalina es un caso especial.
La cena fue especial y ambos pudieron disfrutarla en silencio, cuando Claudia pidió un postre Alejandro se tomaba un café, Alejandro comprendió que era ahora o nunca.
Claudia se sentía rara, no comprendía porque tenía la impresión de que Alejandro quería decirle algo y no lo hacía.
- ¿estás viendo a alguien?- la pregunta le extraño, Alejandro nunca le preguntaba sobre esas cosas.
- Pues, si. Veo a alguien.
- Me refiero a si sales con alguien en especial, algún novio, no sé, tu comprendes.- Alejandro se acomodo en la silla.
- Pues no…- Claudia lo miro.- ¿y tú?
- ¿yo?... – ahora era el que se sentía extraño.- no, yo no veo a nadie.- Claudia comprendió a lo que iba y se le adelanto.
- Está bien, creo que sé porque me preguntas todo esto, te lo vuelvo a repetir, no me interesa con quién andas, si estas interesado en estar con Romina, no tienes porque preocuparte de lo que yo piense, así…
Alejandro se levanto de la mesa, Claudia no sabía si se habría enojado por algo que dijo, estaba decidiendo si levantarse y seguirlo o irse.
Cuando pensaba en esto, sintió un fuerte tirón en su mano. Y una voz que podría identificar en cualquier parte.
- ¡Así que tu eres la mujerzuela por la que Alejandro me dejo!- Claudia levanto la vista y se encontró con la mirada de la víbora rubia.
- No comprendo lo que dices Romina.
- Que conveniente, Alejandro siempre me comento que cuando estabas nerviosa por algo, hacías el escape de la gallina.
- No me ofendas Romina, si Alejandro termino contigo, créeme que no tiene nada que ver conmigo.
- Si como no, que haces aquí con él, y solos. No creo que sea una cena de trabajo.
- Pues no, estamos cenando porque estuve de cumpleaños- Romina comenzó a gritar y a reír a carcajadas.
- No te creo, no sé que vio Alejandro en ti, eres tan fea, tan poca mujer para él, Alejandro se merece a una mujer en todo sentido...- Claudia la abofeteo por la ofensa que acababa de recibir. Alejandro vio como Claudia golpeo a Romina y corrió hasta la mesa.
- No creo que seas más mujer que yo. Solo déjame en paz, tus problemas con tu novio son de ustedes, a mi no me involucres.- Romina tenia la intensión de responder el golpe, pero Alejandro llego a su lado para afirmarla.- en lo que a mí respecta… - miro a Alejandro con rabia- te lo regalo, te puedes quedar con él. A mí no me interesa en absoluto.

Tomo su bolso y salió del restaurante, si Alejandro tenia intensiones de seguirla que lo hiciera, pero no tenia por que soportar que esa mujer la ofendiera.

Alejandro la siguió pero cuando estuvo a punto de alcanzarla Claudia se subió a un taxi y se fue, Alejandro se devolvió a pagar la cuenta, cuando lo hizo pudo notar que Romina tenía en sus manos el chal de Claudia, se lo quito con fuerza, pago la cuenta.
- Amor viste como esa mujer me golpeo.
- Si Claudia te abofeteo fue porque algo dañino le dijiste. Claudia es incapaz de hacerle daño a alguien.
- ¿La amas?
- Si fuera de esa forma, no tengo porque darte explicaciones.
- ¡de esa horrible mujer!
- No Romina la horrible eres tú, Claudia es más mujer que tú en todo sentido, es inteligente, bella, interesante, trabajadora, ¡Tú no eres nada al lado de ella!, así que aléjate de ella y de mi.- Romina le abofeteo el rostro, pero Alejandro ya no tenía intensiones de molestarse.- da gracias de que seas mujer Romina, por el contrario te daría una lección.
Dicho eso, Alejandro con el chal de Claudia en sus manos, subió a su auto. Se imagino donde iría y solo quería pedirle disculpas por lo que paso.



Claudia estaba sentada en un banco, no le importo el vestido en absoluto y se le mojo con el vino que Romina volteo.
Esperaba que Alejandro la siguiera, de alguna forma tenia las esperanzas de que así fuera, pero no lo hizo, vio como la sujetaba y su corazón celoso se molesto más.
Se abrazo, cuando salió del restaurante dejo su chal, lamentaba haberlo olvidado, por el frío que comenzaba a sentir y por que fue Eduardo quien se lo había regalado.
Eduardo hace 2 años que ya no estaba con ella, pero hoy más que nunca sintió la falta que le hacía estar a su lado, con el nunca paso nada de esto, y aunque son experiencias nuevas, las palabras de Romina le hicieron daño, comenzó a llorar, por ella, por Eduardo que lo extrañaba a muerte, y porque esa noche supo que amaba a Alejandro, pero noto que el solo la veía como su amiga.

Alejandro la encontró en un banco del parque sentada, lloraba, y se abrazaba el cuerpo, sin duda tenía frío.
Se acerco en silencio puso el chal sobre sus hombros y sin decir nada, se sentó a su lado, le tomo la mano fría.
- Lo siento.
- No tienes porque, a no ser que lo hayas preparado.
- Nunca te haría daño. Quizás te hice daño en el pasado, pero me prometí que nunca te lo volvería a hacer.
- No lo sé Alejandro, bien lo dijiste antes una vez me hiciste daño y me costó recuperarme de eso. Así que quien me asegura que no lo volverás a hacer.
- Nadie, pero quien me asegura a mí, que tu estarás a mi lado, siempre.
- No comprendo
- ¿no comprendes o no quieres comprenderlo?
- En realidad.- soltó la mano de Alejandro.- piensa lo que quieras.
- Y una vez más… escaparas.
- No tiene sentido lo que dices, ahora sé que tu y Romina harían una excelente pareja, ¡los dos están locos!
- Si, piensa lo que quieras.
- Mira, me canse de estas discusiones sin sentido.- Claudia se levanto.- yo no tengo nada que ver con tus problemas, solo dile a tu novia que no me moleste más. Menos voy a soportar que me utilices para alejar a Romina.
Alejandro la detuvo, la abrazó por la cintura y la acerco a su cuerpo.
- No sé qué intentas hacer, pero suéltame.
- No. – Claudia comenzó a zafarse con fuerzas y no lo logro. Alejandro la abrazo más y sin pensarlo la beso, Claudia sintió como sus rodillas temblaban en brazos de Alejandro, sintió la lengua del joven en su boca y la impresiono, sin embargo sabía que si no lo detenía en unos cuantos minutos estaría en su cama. Lo empujo como pudo y comenzó a caminar.
- No quiero que lo vuelvas a hacer.
- Claudia, vuelve.
- No
- Clau, mírame.- Alejandro la volteo.
- ¡no!
- Si, Claudia, yo te…
- ¡no!
- ¡sí!, TE AMO.

Alejandro la beso nuevamente, Claudia no podía responderle, pero su cuerpo se negaba a obedecerla, por un momento todos sus sentidos la traicionaron, está vez tomo más fuerzas lo empujo y corrió, tomo un taxi y se fue.
Desde el taxi pudo ver a Alejandro como se tiraba al pasto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario