domingo, 8 de marzo de 2009

1 Capítulo "Decir Adios"

Capítulo I.

- Zack, suéltame el pie!!- Alejandro al momento de entrar en su departamento, escucho la voz de Claudia. Lo inundo una felicidad que no pudo descifrar en el instante. Hace un par de semanas a tras tuvo que salir por un viaje de negocios fuera de Chile y como era de suponerse, le pidió a Claudia que se lo cuidará.
No era la primera vez que lo hacían, ya que por sus trabajos, naturalmente trataban de apoyarse al máximo.
Pero está vez a diferencias de viajes anteriores Claudia estaba esperándolo, nunca lo hacía.
- ¡Zack!
- Claudia ya llegue.- Zack soltó el pie de Claudia y corrió hasta donde se encontraba su amo. Se tiro sobre él, Alejandro lamento no haberse quitado la chaqueta del costoso traje, y cayó sobre la alfombra de la sala. - ¡que recibimiento!, ayúdame Clau. – Alejandro
escucho la risa encantadora de Claudia. Lo hizo sentir vivo.
- No, claro que no, si te ayudo es obvio que se tirará sobre mí. Y de mí ya tuvo suficiente por dos semanas.

Dicho eso, Claudia trato de escapar a la cocina, pero Alejandro le tomo el pie, y ella perdió el equilibrio y cayó sobre él, Zack, jugó con ambos, mientras que Alejandro le hacía cosquillas a Claudia, Ella para molestar al animal tomo la corbata de su amo, y la comenzó a morder, como era de esperarse el reacciono en seguida y comenzó a ladrar.
Alejandro encontró una pelota que pertenecía al perro y la lanzo para poder levantarla, como era de esperarse cuando lo hizo, quedaron a pocos centímetros el uno del otro. Alejandro sintió su aroma, aquel aroma que era tan de ella. La abrazo y ella algo nerviosa, le respondió con un beso en la mejilla.
- Bienvenido a casa.
- Te extrañe.
- Creo que yo... también.- Claudia se sintió un poco extraña por la descarga eléctrica que sintió del cuerpo de Alejandro y aunque su cuerpo se negaba a hacerlo, se alejo.-toma un baño, mientras que yo te prepararé algo para cenar.
- Espero que me acompañes, tengo muchas cosas que contarte- Claudia miro el reloj de la pared.
- Creo que si puedo, aun es temprano.

Claudia desapareció por la cocina, y Alejandro se fue a su dormitorio, con la intención de tomar un baño, cuando se acerco a la cama, pudo notar una cantidad de ropa de Claudia junto con su notebock y algunos cuadernos de apuntes, sin duda ella descanso en su cama.
Imaginarla en su cama descansando lo éxito locamente. Decidió que se tomaría un baño de agua Fría.
Claudia preparaba algo ligero para la cena, pollo con verduras cocidas y un surtido de ensaladas, escucho desde el baño como corría el agua, lo que hizo que se le erizara el bello de los brazos.
Cuando Alejandro llego a su lado, ya no estaba con el traje costoso del trabajo, se vistió con unos jeans y un chaleco negro, estaba descalzo y llevaba un regalo bajo su brazo.
- Te traje algo.- Claudia lo miro enojada.
- ¿Que te he dicho sobre los obsequios?
- Que no te traiga ni joyas, ni regalos sin alguna razón.
- Y entonces, ¿qué es eso?
- Te traje esto, porque tengo una razón.
- ¿Cuál?
- La semana pasada fue tu cumpleaños.
- Eres un pillo, lo sabías.
- Sip. Solo quiero que lo abras.- Claudia recibió el regalo, lo puso sobre la mesa y lo comenzó a abrir, pudo ver una tela de seda lila, era un vestido, sin duda el vestido más bello que tenía, aunque normalmente Claudia siempre escogía su ropa con dedicación y elegancia.
- Gracias, es precioso.
- Qué bueno que te gustará, de esta forma podremos salir a cenar…
- Pero yo ya preparé la cena…
- No, hoy no, el sábado.

Claudia termino de poner la mesa, y cenaron juntos, Zack los acompañaba de una esquina de la cocina saboreando su propio buffet, Alejandro le conto detalles de su viaje, y Claudia le comento sobre algunos casos que debería solucionar si quería salir de vacaciones lo antes posible.
Al momento de que ambos levantaban la mesa, sintieron el timbre de la puerta, Alejandro le pidió a Claudia que abriera la puerta, Zack estaba ladrando a la puerta como si tras ella hubiera alguien lo bastante desagradable al cual estaba dispuesto a morder.
Claudia afirmo a Zack, y cuando abrió la puerta vio a la sexy y rubia Romina.
- Donde esta Alejandro.
- Hola, buenas noches, como estas.- Claudia afirmaba con fuerzas a Zack, que sin duda quería morderla, no le extrañaba esa mujer era de lo más desagradable que podía existir.
- ¿Qué donde está Alejandro?
- Sí, eso ya lo preguntaste Romina…- Zack se soltó y trato de atacar a Romina.
- ¿Quién es Claudia...?
- ¡Amor!.- a Romina no le importo en absoluto el perro y se tiro en los brazos de su “amado”
- ¿Qué haces aquí Romina?- Romina le beso los labios y Alejandro la alejo de su cuerpo.
- Te extrañaba.
- Yo no, que haces aquí, esperaba haber sido claro la última vez que converse contigo, no quiero verte más.
- Si, fuiste claro, pero sabía que como siempre volverías a mí, siempre lo haces y sin duda siempre lo harás.- Claudia se dio cuenta que comenzarían una discusión, tomo la correa de Zack y se la puso, antes que la mordiera y le rompiera el supuesto pantalón de diseñador, lo sacaría a dar una vuelta.
- Creo que sacaré a Zack a dar una vuelta.- cuando comenzó a dar una vuelta, Alejandro la detuvo.
- No, espera, iré contigo.
- No amor, tú y yo, debemos conversar tranquilos, sin mujeres intrusas.

- Claudia no es ninguna intrusa- miro con enojo a Romina.- la que sobra es otra, no ella.
- Alejandro
no te preocupes, no estoy interesada en ver una pelea matrimonial.- sin esperar algún comentario, saco a Zack del departamento.

Cuando llegaron al parque cerca del edificio en el que vivía Alejandro, noto que hacia frio y con el apuro con el que salieron, no se percato que solo estaba con un chaleco delgado. De igual forma tendría que esperar a que terminaran su discusión para ir a buscar sus cosas, tenía algunos casos, esperaba que si hacían algo tuvieran la precaución de sacar los papeles sobre la cama.
Zack estaba triste, y sin duda se imagino el por que, a ella en lo personal no le agradaba en absoluto esa tal Romina que sin duda estaba detrás de Alejandro por su posición destacable.
Zack la miro y ladro un poco.
- Si, te comprendo, a mí, no me agrada… igual que a ti.



Alejandro la vio sentada en un banco, le hacía cariño a polo, se veía preocupada, de cierta forma su corazón esperanzado le indicaba que estaba pensando que en el departamento, él y Romina estaban haciendo algo. O quizás pensaba en… Eduardo.
- Creo que Zack ya tuvo mucho de tu cariño, ahora deberías dármelo a mí- le dijo mientras tomaba asiento a su lado, Zack se soltó un poco.
- Pues pídele a Romina que te haga cariño, no creo que se niegue- lo miro, y le sonó como si estuviera celosa- Lo siento, no quise decir eso.
- Romina y yo, no tenemos nada.
- Alejandro lo que hagas con tu vida, no me interesa en absoluto, no soy quien para juzgarte.
- Solo quiero que sepas que no existe nada, como podría... yo quiero a otra persona.
- Bueno no lo sabía, y menos me interesa.
- Pero no quiero que mal interpretes lo que paso esta noche.- Claudia se levanto del banco, soltó a Zack y comenzó a caminar, le molesto que le tratará de dar explicaciones que ella no pidió.- detente para dónde vas
- Vete al diablo.- Alejandro la comenzó a seguir, y Zack comprendiendo algo en parte, se tiro en las piernas de Claudia lo que la hizo perder el equilibrio, se cayó ella, y Alejandro sobre ella.
- Escúchame
- ¡suéltame bruto!- Claudia se sintió triste y le comenzó a golpear el fuerte pecho del hombre.
- ¡no hasta que me escuches!
- No me interesa
- Pero aun así quiero que lo sepas…
- ¡pero yo no lo pedí!
- ¡inmadura!
- ¡bruto!
- ¡animal!
- ¡gusano!.- Alejandro no lo aguanto y se quebró de la risa cuando Claudia lo comparo con un gusano.
- No me puedes… decir…. Gusano.
- En serio, déjame ir, ya es tarde y tengo muchas cosas que hacer aun.
- Con una condición.
- ¿Cuál?
- El sábado cenaremos juntos.
- Está bien, te llamaré pero ahora déjame ir.
Alejandro le ayudo a que se levantara, no pudo evitarlo, le beso la mejilla, y la ayudo a subirse a su auto.
Cuando la vio doblar la primera esquina, comenzó a extrañarle, más de lo que hubiera deseado, lo esperaba una noche difícil, tomo a Zack, y se fueron al departamento.

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