domingo, 8 de marzo de 2009

DeCiR AdIoS Autora: Caroleyn Vivanco


Prologo

No se detenía la lluvia, que había comenzado temprano aquel día, a pesar de que comenzaba recién marzo. Era como si el día y el mundo entero estuvieran sintiendo el dolor de la mujer que estaba bajo el paraguas.

Algunas de las personas presentes, afirmaban los brazos de la joven que creía que de un momento u otro se tiraría con el féretro.

Sin embargo no dejaba de admirar la fortaleza de su amiga.

Siempre fue así y el esperaba que tarde o temprano lo necesitará tanto como él a ella.

Recuerda bien aquella noche que lo llamo llorando por la otra línea del teléfono, Ella le pidió que la acompañara, ahora que lo pensaba bien, el no lo dudo ningún instante. Si ella le pedía que la acompañara al fin del mundo él lo haría, Aunque ya estuvieran hay.

Claudia normalmente siempre estaba vestida de negro, pero en está ocasión en particular, estaba vestida de blanco, todas las personas que en estos momentos se encontraban en el cementerio vestían de negro.

-Te despedimos hoy amigo, compañero, hijo, padre y esposo, comprendemos el dolor que dejará tu ausencia, pero comprendemos que aunque dejaste un vacio en los corazones de muchas personas, sabemos que Dios, te espera con los brazos abiertos, para apoyarte…

Alejandro, no pudo seguir escuchando, comenzó a caminar y cuando trato de hacerlo, se dio cuenta que Claudia se abría paso por la pequeña multitud que la acompañaban desde un principio, se imagino que desde un pequeño punto, Claudia no conocía a la mayoría de la gente que se encontraba presente.

Claudia comenzaba a caminar en dirección a su auto, Alejandro la siguió.
Claudia Sabía que alguien la seguía, pero por ninguna razón se detendría para averiguar quién era. Sin embargo una punzada de dolor, le toco el pecho, se apoyo en un árbol y se apoyo en el. Sintió unos brazos fuertes a su alrededor. Cuando se puso el vestido blanco, considero que Tendría un significado.



Pero en esos momentos se arrepintió, quien la abrazaba, debió notar su ropa interior cuando se cayó al piso.

Fue ahi, cuando las lagrimas comenzaron a aflorar, se apoyo en el pecho del hombre, y cuando escucho su voz, noto que era su amigo Alejandro.

- ¡Lo odio!, ¡lo odio con todo mi corazón! Me dejo sola, el, él quien me prometió estar conmigo para toda la vida- agarro fuerte a Alejandro de la camisa, y comenzó a caer.
- Llora… sólo llora. Yo estoy contigo. – la tomo en brazos y la llevo al auto. Mientras lo hacía pudo notar que con todo lo que le había sucedido, adelgazo mucho, ya casi no pesaba.

La subió al auto de él, de alguna forma recogería el de Claudia más tarde, se dirigió a la casa de su amiga, con la intención de recostarla, sin duda sería una larga noche.
Claudia seguía llorando cuando llegaron a la casa, y el esperaba que sacara toda la pena que tenía en su corazón. No comprendió por qué no lo hizo antes.
Cuando intento recostarla, tuvo que quedarse con ella, ya que no lo soltaba, menos tenia las intenciones de hacerlo.

- Si Eduardo me amaba, porque me dejo Alejandro.- Ella lo sujetaba fuerte. Alejandro no pudo evitar sentir su aroma. Sin tan sólo no hubiera sido un cobarde…
- Él si te amaba, es sólo que… aunque te duela admitirlo era su momento.
- Lo odio.
- ¿hubieras preferido, no haberlo conocido?, debes pensar que la verdadera tragedia no es la que acabas de vivir, la verdadera tragedia habría sido si no lo hubieras conocido, el te dio una familia, fue tu esposo, te dio un hijo maravilloso, es sólo que probablemente, Dios te tiene preparado algo más importante para vivir.
- Voy a sufrir…
- Es parte de lo que estás viviendo ahora.
- No creo que podré soportarlo.
- No sé que hubiera sido mejor Claudia, Pero Eduardo te amaba, hasta su último suspiro.
- Alejandro, los perdí a los dos, a mi esposo y a mi hijo, el mismo día ¡estoy sola!- Una lágrima del rostro de Claudia al rodar, cayó en las manos de Alejandro, esté la abrazo fuerte e intento hacerla dormir, para cuando lo hizo, Alejandro, pudo notar de la gran ventana del cuarto un cielo que al fin, comenzaba a despejarse.

Claudia y Eduardo, se conocían hace años, Claudia hace un tiempo a tras estuvo enamorada de él, pero nunca tuvo la valentía de decirle ni mucho menos de demostrarle lo que sentía.
Sin embargo, luego de una fiesta, a Claudia se le presento la oportunidad, y aunque tenía un miedo enorme de hacerlo, se recogió de valor y le conto todo, En lo personal, Alejandro solo esperaba que el no la quisiera, grande fue su sorpresa cuando comenzaron un noviazgo que luego de un año dio paso para que se casaran, luego de estar casados, fueron padres de un hermoso hijo que se lo dieron a él y a Carolina como ahijado... acepto, aunque por dentro el mismo se comenzaba a preguntar qué hubiera pasado si aquel niño hubiera sido de él.


El día que Eduardo con Diego murieron... era el día que estaban de Aniversario, Eduardo decidió llevar a Diego para que eligieran un regalo para su madre, Alejandro estaba citado con una apuesta mujer por el solo hecho de no pensar en ella, le dañaba pensar en que ella era feliz, y no exactamente a su lado, le sorprendió mucho cuando su teléfono celular sonó por la madrugada, miró la cama y estaba con Romina, la que el utilizo para no sentir aquel vacio que Claudia le dejo.

“– Alejandro, sé que es tarde, pero necesito que me acompañes al hospital, Eduardo me llamo y sólo me dijo algo… no quiero ir sola.
- No te preocupes, voy enseguida espérame en la casa y te iré a buscar.- como era de suponerse, se vistió lo más rápido posible y cuando llegaron al hospital le comentaron que Eduardo y Diego fueron atacados por unos delincuentes cuando trataron de asaltarlo, Diego había muerto en el lugar y Eduardo peligraba.

Alejandro estuvo con ella gran parte del día anterior, hasta que un delicado Eduardo, solo le pidió que fuera feliz.



Alejandro se levanto de la cama, camino hasta la ventana y cerro las grandes cortinas.
Desde la ventana observó a Claudia, Hace 7 años había descubierto que la amaba, su corazón le comento que ya era tarde.
Una mata de cabello castaño cubría la almohada, y sus labios… aquellos labios que estaban hechos para besar, sin duda en estos momentos guardaban un gran dolor.
Se volteo, ya no podría hacer nada. Cuando supo que la amaba, su mundo se derrumbo por completo, siempre pensó que su gran amiga Claudia solo sería eso, una amiga.
- Alejandro…- Claudia estaba sentada en la cama, con el cabello revuelto, y con lagrimas en sus dulces mejillas.- tú no me vas a dejar sola, promételo.- Alejandro, de un paso, se arrodillo en la cama, le tomo la mano, se la beso.
- Jamás.

1 comentario:

  1. Lei tu libro, esta bien bueno y espero que de corazon puedas cumplir todas esas fantasias... si es que ya no las cumpliste, a pesar del drastico principio, pudiste darle un giro a la vida de la protagonista y demostrar que ella, como tu alter ego, es tan fuerte como tu, que a pesar de que no olvida, si supera.

    felicitaciones pepa, porque no es facil terminar una historia, y esta muy bien para ser la primera.

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